Un encuentro excepcional e íntimo con la muerte

La muerte sigue siendo un tema tabú y que irónicamente es de los que más buscamos, el mito sobre lo que hay después de este mundo nos mueve y nos impulsa a crear, a dejar huella y así no morir jamás.

Gracias a los minerales de la tierra, existen individuos perfectamente conservados en un ataúd. Éstas personas en su mayoría fueron uno más de un millón de personas sepultadas, con la pequeña diferencia de que eligieron la tierra ideal para ser eternos.

A este extraño suceso lo llamamos “momificación”, un nombre más para denominar lo desconocido. Cientos de personas acuden a diario a ese recinto lleno de cadáveres, pero ¿por qué van?, yo solo sé que como seres humanos por naturaleza somos adictos a este tema, el morbo nos llama y más si es un concepto inmencionable.

Llenamos los pasillos de vida para ver la muerte, para apreciar lo que no seremos y lo que tememos ser. Sin miedo no asistiríamos a este lugar, o ¿tú no le temes a la muerte?, ¿te gustaría tener un cuerpo inmortal?, porque lamento romper tus ilusiones, pero si llegas a ser momificado lo más probable es que fueras recordado como “Momia de tierra”, “Bebé con pañal”, “La bruja” o “La momia más pequeña del mundo” y nadie sabría qué hacías, qué te gustaba, con quién vivías o que te llamabas Constanza Fragoso Rivera…

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…ah…

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En mi caja

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Recuérdame (Don Remigio Leroy)

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La vida antes de la muerte

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¿Quién eres?

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Hasta mi última pestaña momificada

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…gracias. Amén

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¿Bailas?

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La eternidad de mi vestido

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Hasta el fin de mis ligamentos

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